¡ DIOS MÍO, UN CADÁVER !

Luis quería trabajar en teatro y fue tanto lo que insistió que le dieron una oportunidad El papel que tenía que hacer era el de una persona que abría una puerta y veía una persona asesinada tirada en el piso y exclamaba: ¡ DIOS MÍO, UN CADÁVER !, y cerraba la puerta

Todos los días Luis practicaba frente al espejo, en la esquina, en todas partes sólo se le oía decir: ¡ DIOS MÍO, UN CADÁVER !

Llegó el momento de la obra y Luis esperando su turno de entrada y seguía practicando: ¡ DIOS MÍO, UN CADÁVER !

Ya casi le tocaba la entrada, y Luis seguía practicando: ¡ DIOS MÍO, UN CADÁVER !, cuando de pronto le gritan ¡Luis es tu turno!

Luis abrió la puerta, observó la persona asesinada en el piso y exclamó: ¡ MIERDA! , UN MUERTO